LA CLASE DE ROCIO

LA CLASE DE ROCIO
“El niño tiene cien lenguajes, cien manos, cien pensamientos, cien formas de pensar, de jugar y de hablar, cien siempre cien formas de escuchar, sorprender, amar, cien alegrías para cantar y entender" (Loris Malaguzzi)
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domingo, 20 de noviembre de 2016

EL JUEGO EN EDUCACIÓN INFANTIL

Hoy he querido rescatar una de las publicaciones de mi blog titulada <<La creatividad en la etapa infantil. “la experimentación y el juego son las vías para hacer unos niños más creativos y mediante éstos tienen la posibilidad de recortar un trocito del mundo y manipularlo”

En torno al año, sorprendemos al bebé imitándonos, dando de comer a un muñeco o peinándose asimismo u a otro. Posteriormente, se va desarrollando el Juego Simbólico que le permite sumergirse en un mundo donde puede ser el protagonista y convertirse en Superman o maestro para luego volver a la realidad. Este juego va evolucionando hasta compartirlo con otros. De un juego individual pasa a un Juego Paralelo, en el que juega al lado de otros pero sin interactuar con ellos. Es a partir de los 3 años cuando se establece un Juego en pareja, y donde ya la evolución es vertiginosa.
Analizando estas etapas, podemos ver como el juego es imprescindible para el desarrollo cognitivo del niño de tal forma que un niño que no juega no puede avanzar intelectualmente al igual que favorece la socialización al relacionarse con los demás. Sin duda, es la mejor manera de conocerse así mismo, de saber sus capacidades y limitaciones y de intentar superar dificultades y amoldarse a las decisiones de los demás. De esta forma, es un medio para desarrollar la voluntad, la capacidad de autodominio y la conciencia de uno mismo. Le ayuda a expresar sus emociones positivas y negativas a los que viven con él.

Mediante el juego, los niños comprenden el funcionamiento del mundo, aprenden a gestionar sus emociones positivas y negativas y a socializarse a conocer sus capacidades y limitaciones, es decir, a adaptarse a la vida.


Por estos motivos, creo que el juego debe tener un lugar en las vidas de nuestros alumnos tanto a nivel escolar como a nivel familiar. A nivel escolar, a parte de transmitir lo “académico” debemos mirar al alumno en todas las dimensiones y atender a las necesidades derivadas de las mismas siendo una de ellas EL DERECHO A SER FELIZ EN EL AULA, A QUE LA MAESTRA SE EMOCIONE Y LE LLEVE A EMOCIONARSE CON LO QUE LE ENSEÑAN, EL DERECHO A APRENDER DESDE EL MOVIMIENTO Y DESDE EL JUEGO.  En este sentido, hay que tener cuidado con no sólo permitirles juego libre (del cual aprenden en todas sus dimensiones y permite, con un buen trabajo del tutor –ayudándoles por ejemplo en la resolución de conflictos que van surgiendo-, crear un clima de respeto y tolerancia hacia el otro). Digo que no sólo juego libre porque mediante el juego por rincones podemos aprovechar para juegos que tengan que ver con el proyecto (a parte del soporte o no material de la editorial), juegos para desarrollar la lógico-matemática o juegos para el desarrollo de la lectoescritura porque las letras y los números pueden ser muy divertidas. No olvidemos que los niños son esponjas dispuestas a absorber lo que se les ofrece (no desde la imposición sino encontrando el momento oportuno).


A nivel familiar, como padres debemos potenciar el juego  con objetos y acciones de la vida cotidiana, con construcciones, con material de juego simbólico que le invite a imaginar  y proyecte más allá de apagarse durante horas con móviles,, tablets, consolas, etc que le llevan a estar consigo mismo y no le permiten desarrollarse en otros ámbitos fundamentales como el cognitivo, motórico, social o afectivo. No hagamos necesario lo que no es porque antes no existían las nuevas tecnologías y vivíamos felices disfrutando en una época con menor consumismo. Un ratito ayuda mucho perjudica. Juguemos más con ellos, permitámosles ser mamás o papás, astronautas, cantantes, futbolistas… porque la magia de la niñez debe ser disfrutada y vuela. PERMITÁMOSLES JUGAR, PERMITÁMOSLES SER NIÑOS PORQUE JUGAR NO ES UN LUJO, ES UNA NECESIDAD pero también PERMITÁMOSLES APRENDER.



sábado, 4 de julio de 2015

GIRA LA RUEDA Y ENCUENTRA LA LETRA

Estando en el parque con mis peques a mi hijo mayor (2 1/2 años) le lllamó la atención un columpio con una rueda que, por un lado, tenía los números hasta el 12 con una aguja giratoria y por el otro las letras del abedecedario y eso hizo que se me ocurriera un juego: “Gira la rueda ". En el caso de las letras, decir la letra que señala la rueda o buscarla y señalarla con la aguja de la ruleta.
Tras la vuelta de vacaciones y de mi baja maternal lo pondré en práctica con mi clase de 4 años para el trabajo por rincones teniendo que encontrar todas las letras que señale la aguja tras girarla (por ejemplo: 4 «A», buscando imágenes con esa letra, etc). En un principio será guiado para irles  dejando poco a poco solos a medida que ganen seguridad


martes, 30 de junio de 2015

LA EXPERIENCIA Y EL JUEGO COMO VÍAS DE APRENDIZAJE

Uno de los temas que suscita más inquietud a padres y maestros es cómo motivar a los niños frente a los aprendizajes. Este artículo está totalmente alejado de metodologías como las que muchos hemos vivido y es que, la letra con sangre entra, es algo obsoleto.


 Según Isabel García, el aprendizaje “es todo aquel conocimiento/habilidad que se adquiere a partir de las cosas que nos suceden en la vida diaria”. Esto se consigue a través de tres métodos diferentes entre sí: la experiencia, la instrucción y la observación. En este artículo, se hará hincapié en el aprendizaje experiencial o vivencial y en el mejor recurso para hacer que todo lo aprendido gane significatividad: el juego.
Podemos decir que el aprendizaje experiencial es aprender por medio del hacer convirtiéndose en constructores de sus propios aprendizajes. Este tipo de aprendizaje ( a partir del conocimiento de sí mismo) permite un espacio de crecimiento personal e interpersonal, modificar actitudes, valores,…una interacción permanente entre la acción y la reflexión y un aspecto que cabe sobresaltar ayuda a que las personas estén a un mismo nivel. Es el autodescubrimiento lo que hace más significativos los aprendizajes.

Ahora bien, ¿cuál es la mejor vía para estos aprendizajes? Qué es lo que más le puede gustar a un niño? La respuesta parece obvia: jugar. El juego libera tensiones emocionales. Jugar es un modo de aprender. A través del juego cualquier niño se comunica con el mundo. Estimula los sentidos, desarrolla la creatividad y la imaginación. Jugar es investigar, crear, conocer, divertirse, descubrir, esto es, la expresión de todas las inquietudes, ilusiones, fantasías, que un niño necesita desarrollar para convertirse en adulto. El juego facilita el desarrollo de las habilidades sociales, la inteligencia racional y la emocional, la solución de problemas y la toma de decisiones. El juego es su lenguaje principal y el recurso fundamental para la maduración. Parece que el juego sólo es apto para los niños de Educación Infantil pero todo se puede enseñar como un juego no sólo desde los colegios sino también desde casa ya que los padres somos un modelo para nuestros peques y porque familia y escuela debemos ser siempre un tándem.

Por ejemplo, que mejor forma que conocer los órganos que forman el aparato digestivo que poniendo a cada niño una camiseta y que tengan que dibujarlo en el compañero (tras mostrar cada uno de los órganos en moldes que puedan coger y juntar como piezas del puzzle del cual forman parte).
 Otro ejemplo de aprendizaje experiencial es desde algo que no supone ningún esfuerzo para los papás: Las tareas de la casa. Le damos 4 servilletas para que las ponga en la mesa (hemos colocado las de los 6 comensales que somos en casa para que tenga una ayuda visual si son más peques) “Si somos 6 ¿cuántas servilletas faltan? ”
 O, por ejemplo, para la lectoescritura jugar con papá y mamá a la carretera del número “6” o la letra “d” o también “qué letrita…” (Con mi hijo de 2 años y medio juego a este juego partiendo de lo que le es más cercano y jugando de vez en cuando: A como la abuelita, o la prima Adri. Y de yaya o yogur. Y desde mi experiencia funciona porque es un juego y es algo que compartimos).

Las consecuencias de nuestros actos son la fuente principal de la actitud y/o del conocimiento de ahí que como padres y docentes debamos actuar sin olvidar que los niños no son adultos en miniaturas sino pequeños genios sedientos de aprender.